13 agosto 2008

Lugares donde si estuve

* Paseo junto al muro - parte piedra, parte thymus vulgaris - que encierra un chalet de dos alturas con piscina, perro y columpio. El perro solía ser todo furia cuando me acercaba a la puerta metálica de la entrada trasera (no veas qué sustos me dio al principio el molosoide este con sus saltos imposibles... si muerde como salta le duro dos segundos...); el columpio lo he escuchado algunas veces por su falta de 3 en 1 y por las risas de niños. Sober la piscina... bueno, lo cierto es que sé que la piscina está ahí por el google maps.
Desde detrás del muro, una niña me grita: "quiero salir!". Sonrío. Vuelve a gritar "que quiero salir de aquí". Intento mirar pero no se ve nada. "quiero salir" repite mientras camino hacia otra parte, intentando no escuchar más. Yo también quiero salir.

* Hoy siento esa pasión irrefrenable por la que preguntaban los griegos cuando alguien moría. Hoy tengo claro que las cosas empiezan y terminan: es lo natural y no debería afectarnos tanto. Cierto es que algunos finales son tristes, pero creo que hay que verlos como el germen de algo nuevo. Hace una semana que terminé algo que no me enamoraba del todo. Si, lo pasaba bien, pero no era lo que yo buscaba. Ya sabes que yo te busco a ti. Llevo mucho tiempo rastreandote, husmeando tus huellas, tus escritos y tu voz en mi cabeza. Tus palabras tienen esa química que actúa eléctricamente, obligándome a seguir leyéndolas; tus historias saben a promesas de carcajadas cuando las repito con cervezas de por medio en un garito. No sé si esto es amor o pasión; no sé qué leches es, pero quiero encontrarte y, lo mejor de todo... lo mejor es que hoy lo haré. De hecho, compruebo que el tiempo se precipita sobre los relojes como si alguien le hubiera dado al fastforward en el dvd. Arranco el coche, voy por ti. Estás en el sitio de siempre. Te recojo y nos vamos lejos de todo y de todos, a un lugar cargado de esperanza; quiero saborearte con calma, quiero que este principio sea glorioso. Te acaricio y tú te abres como una flor y ya empiezas a entrar en mi mente tal y como yo había soñado. Y en ese momento, nada más terminar el primer capítulo de "Planeta Champú" de Douglas Coupland, ya siento que voy a pasar unas semanas geniales en tu compañía: mi recién estrenada novela. Que sí, joder, que me apasionan ciertos libros! ;P

* Estoy leyendo en el parque; hace frío y calor. Hoy no has venido a leer dos bancos más allá del mío, aunque quizás eso se deba a que es demasiado temprano. Las ganas de empezar nuevo libro me han vencido de forma aplastante, como si enfrentaras a Hulk con Pedro Piqueras. Dos operarios municipales comienzan a podar las jardineras de la mediana a unos 500 metros de donde estoy sentado. No alcanzo a ver la herramienta que usan, pero la oigo. Joder que si la oigo; esa cosa me está provocando migrañas múltiples y la enfermedad de Meniere en ambos oídos. Como que no puedo seguir leyendo. Espero unos minutos contemplando las nubes (veo formas pareidólicas) y el resto de la gente del parque (parecen todos a gente normal menos un tipo que lleva un perro que es como a una rata histérica porque le han suministrado un nuevo medicamente contra el pie de atleta) , pero no parece que el ruido infernal vaya a detenerse. Belcebú ha enviado a sus ángeles oscuros disfrazados de empleados municipales con el objetivo de que todos nos quedemos sordos y no podamos escuchar ni misa ni el ego te absolvo, con lo cual iremos directos al Averno y Gandhi y Buda nos hará aguadillas. Imagino que si nos juntáramos todos los paseantes del parque podríamos con los dos jardineros (en el supuesto de que no sean demonios, claro). Pero necesitamos una buena estrategia: atacar por los flancos y sobre todo desenchufar la radial esa con el trocito de cuerda giratorio (creo que aparte de emitir ondas sonoras puede provocar una escena gore en un titá). Pero todo esto me parece demasiado violento y además la gente se acobardaría si les dijera de atacar... pienso en otro plan: acercarnos todos y rodearles para después empezar a lanzarles piropos hasta que se derritan de vergüenza. Supongo que eso sería algún tipo de justicia poética, ya que a saber la de veces que ellos le han dicho "maciza" o "tía buena" a las chicas que pasan por la calle. Al final se me ocurre marcharme mientras pienso en lo divertida que sería la vida si se pareciera a lo que pienso. Al menos me río de mi mismo y esto creo que dice mucho de lo que soy: un payaso y una buena persona (¿sabías que persona en latín significa "máscara"? ahora ya lo sabes).

Einstein: "Lo que admiro en usted es que su arte es universal, todo el mundo lo comprende"
Charlot: "Lo suyo es mucho más digno de elogio: todo el mundo lo admira y prácticamente nadie lo comprende"

* Me comenta un colega que ha encontrado el mejor banco para la inminente hipoteca en la que se va a meter. Después de ver unas 30 entidades, ha encontrado una que le ofrece unas décimas menos de interés y nosequé leches más (cosas técnicas de subrogaciones y cosas fijas). Pienso que nos dejan elegir el color, tamaño y forma del cuchillo con el que hacernos el harakiri. Y nosotros tan contentos les damos las gracias. (añádase el insulto más grave que se te pase por la mente)

* Momento cumbre del día. Justo media hora después de levantarme de la siesta, con un café y el "plugin baby" de Muse al 8 soy el tipo más fuerte del mundo. Podría hacer cualquier cosa. Me voy directamente a buscar problemas. No los encuentro.

* Estoy con un conocido que ha pasado unas semanas en India; pienso que si viajas a un sitio y no quieres quedarte a vivir allí, es que no merece la pena volver como turista. Tal vez hayas visto todo lo que te podía ofrecer o quizás no era lo que pensabas. Sin embargo, algunos lugares tienen un magnetismo especial que te promete felicidad personal en estado puro. Yo sé un lugar al que quiero volver.


By my side (INXS) o demasiados "ays" ;)

2 comentarios:

Pareidolia dijo...

Buena elección para despejarse tras una siesta,te recomiendo para tu próxima siesta despertarte con "Assassin" del mismo grupo.
Un beso

DELIRIUMTREMENDS dijo...

GUAUUUUUUUUUUUUUUUUU, me alucinan Douglas Coupland, leí Generación X, luego me compré La segunda oportunidad... y después, y como siempre, apareció en el horizonte un escritor de esos que me vuelven mas loca, y finalmente, me fuí a otra parte... pero ese libro del que hablas queda anotado. Yo estoy leyendo ahora, uno de mi adorado Kundera, el único que me faltaba por leer, La Broma, es bestial, me está encantando. Leer se convierte en un viaje fascinante en el que desconecto teléfonos, y paso del mundo de allá fuera, en el libro encuentro otro glorioso... y menos vulgar.
Bueno, tu post de hoy es como una recopilación de historias cada una con su aquel y sus cosas. La niña que grita... la búsqueda del amor perfecto, esa hipoteca que se clava uno en el pecho... Un sitio al que vas y no deseas quedarte a vivir, para qué volver... La verdad es que yo he vuelto muchas veces a sitios donde no viviría nunca... Y siempre los he visto de distintas formas, y he encontrado cosas diferentes... Todavía quedan ilusiones, todavía somos jóvenes...
Te dejo un besazo fuerte, ya no me conecto apenas, no tengo blog, y paso mi tiempo con mis libros, pelis, y gente que me vale la pena, la verdad es que esto engancha demasiado, y a veces hay que darle un parón, en mi caso era necesario.
Vuelvo otro día, mientras, cuídate, y eso... busca y busca. Lo realmente osado, es eso, plantar, acabar algo, en lo que uno está cómodo, pero que no es exactamente lo que uno busca. Chapó, tío, chapó¡

Temas

Archivo del blog